The heart that produces Mexico's oil

Un futuro justo para los territorios del Golfo de México: las juventudes responden

Desde las regiones dependientes del petróleo, proponen medidas para que la transición energética no repita los errores del pasado

Por Armando Salgado
Por Armando Salgado

Durante décadas, el corazón energético de México ha latido en el Golfo. Estados como Campeche, Tabasco y Veracruz —que solo en 2024 concentraron el 48 %, 42 % y 7% de la producción petrolera nacional— forjaron su identidad y sustento en torno al petróleo.

Hoy, en un mundo que avanza hacia el abandono de los combustibles fósiles, estas regiones ya sufren las consecuencias: economías que se contraen, empleos que desaparecen y daños socioambientales que se profundizan. 

En este escenario de transición, en el que las juventudes cargarán con el peso de las decisiones actuales, urge preguntarnos: ¿Qué desafíos enfrentan? ¿Cómo imaginan su futuro y el de sus comunidades? ¿Qué anhelan?

En el NRGI creemos que en estas juventudes —que conocen de primera mano sus territorios— residen las claves para una transición energética que sea realmente justa. Por ello, fuimos parte del equipo organizador de la Conferencia Local de la Juventud (LCOY) México 2025 y llevamos sus testimonios al centro del debate nacional. 

Estas son sus experiencias y propuestas. 

La herencia dual: desarrollo económico y desigualdad regional

La industria petrolera es un legado complejo y omnipresente para las nuevas generaciones del sureste mexicano. Ha funcionado como motor de desarrollo económico y empleo, pero también ha generado profundas desigualdades regionales y una creciente deuda ambiental.

Esta dualidad se refleja en las estructuras productivas. En Veracruz, la extracción de petróleo y gas es la actividad que más valor aporta, seguida de la rama de los productos químicos básicos. En Campeche, el sector minero (que incluye la extracción de hidrocarburos) generó el 85% del valor agregado censal bruto del estado, y en Tabasco aportó casi el 81%, lo que muestra el peso de esta actividad en la creación de valor económico a nivel estatal. 

Sin embargo, detrás de estas cifras existe una realidad humana tangible: 

(...) el petróleo genera empleo, mejor infraestructura en la ciudad y acceso a más servicios (...), pero también impacta en el aumento del costo de vida, la contaminación ambiental en algunas zonas costeras
Jessica, estudiante de energías renovables en Ciudad del Carmen, Campeche.

Para las juventudes de Ciudad del Carmen y Coatzacoalcos la influencia más palpable de la industria son los empleos, tanto los directos de la empresa petrolera estatal Pemex —que contaba con 129 mil empleados a finales de 2024— como los indirectos en transporte, mantenimiento y servicios, que en conjunto mantienen a miles de familias de la zona.

En Campeche, el 68 % de las unidades económicas y el 52% del empleo local dependen de actividades en comercios, hoteles, restaurantes y manufactura, que de alguna manera sirven y se benefician de la industria petrolera. Aunque figura entre las entidades prioritarias para Pemex, en los últimos años se ha registrado un declive petrolero notable que ha afectado esta fuerza laboral. 

Las juventudes entrevistadas coinciden en un hecho crucial: los beneficios de la industria petrolera no se distribuyeron de manera equitativa. La promesa de desarrollo se fracturó, creando un paisaje de bonanza junto al abandono. Ciudad del Carmen es un ejemplo: la riqueza petrolera impulsó la migración y crecimiento, pero también una segregación que creó una ciudad de dos velocidades. 

“Aunque la industria ha generado empleo y desarrollo (…) estos beneficios suelen concentrarse en sectores relacionados directamente con la actividad petrolera. Muchas comunidades rurales o más alejadas, como Sabancuy o Isla Aguada, enfrentan falta de servicios básicos (...) sufren impactos ambientales (...) sin recibir compensaciones adecuadas”, detalla Jessica.

La participación juvenil y el medio ambiente fueron identificados como la segunda prioridad para garantizar un futuro justo. Un análisis sobre derrames petroleros en el Golfo de México revela un patrón de opacidad: la mayoría no se reportan y, cuando se hace, los datos oficiales suelen estar minimizados. Esta brecha entre la realidad y el discurso oficial no pasa desapercibida para las juventudes.

(…) porque sí tienes Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente y la Comisión Nacional de Hidrocarburos, pero no sé (...) hace falta seguimiento de estos proyectos porque hay un buen de derrames que les vale
Mariana, ingeniera petrolera que vivió en Villahermosa y Poza Rica.

Encrucijada Laboral: entre la tradición y la incertidumbre del mañana

Para los jóvenes entrevistados, la prioridad para un futuro justo es el acceso a oportunidades laborales, una preocupación que comienza con la elección de carrera, moldeada por el contexto local.

Coatzacoalcos: formación para la petroquímica 

La oferta educativa en Coatzacoalcos refleja el perfil industrial. Sus principales universidades concentran sus carreras en ingenierías, y a nivel municipal la mayoría de los estudiantes se encuentran inscritos en el área de Ingeniería, Manufactura y Construcción, seguido de Administración y Negocios. 

Esta orientación responde a la vocación petroquímica, portuaria, y a una narrativa familiar que promete estabilidad y mejores salarios: el sector manufacturero —que incluye la industria química básica— paga los salarios más altos en Veracruz. 

Hay pocas cosas a las que se puede dedicar un ciudadano en Coatzacoalcos que le den un buen sustento para su familia (…) si no te dedicas a algo... como la industria del petróleo, vas a tener un poquito más complicado el asunto
Jeram, estudiante de ingeniería petrolera en Coatzacoalcos, Veracruz.

Aunque el comercio emplea al doble de personas, las prioridades de inversión y oportunidades de desarrollo educativo del gobierno federal siguen impulsando a la manufactura, en particular a la petroquímica. El reto es reconvertir esta industria hacia actividades económicas que hagan posible una transición justa, por ejemplo, la producción de fertilizantes verdes, lo que requiere políticas claras, inversión en innovación y alineación de las capacidades educativas existentes.

Ciudad del Carmen: diversidad en un entorno incierto

La oferta universitaria es más diversa que la de Coatzacoalcos, aunque a nivel municipal la mayoría de los estudiantes también persiguen alguna ingeniería. La carrera más popular es Contabilidad y fiscalización, reflejo de una economía donde el comercio al por menor, los hoteles y restaurantes son los mayores empleadores. 

El sector minero (petróleo y gas), aunque clave para la riqueza estatal, solo emplea directamente al 6% de la población. Las juventudes perciben que los empleos técnicos del sector suelen ocuparse por personas de otros estados, lo que subraya la necesidad de garantizar la inserción laboral local. 

Esta concentración de oportunidades en el municipio de Carmen alimenta aspiraciones de migrar en quienes viven fuera del epicentro petrolero y aumenta la incertidumbre por el declive petrolero. Frente a esto, las energías renovables emergen como una alternativa: 

“Mi trabajo ideal sería instalando paneles solares o tal vez sería como promoverlos más, hablar sobre ese tema”, dice Jessica, estudiante de energías renovables en Ciudad del Carmen, Campeche.

Entre la herencia y la transición

Ambos casos ilustran la importancia de la diversificación: Coatzacoalcos, atado a su herencia petrolera a través del impulso a la petroquímica; Ciudad del Carmen, que ya enfrenta el declive del sector y las consecuencias de la desigualdad. Para sus juventudes, un futuro justo dependerá de reorientar la oferta educativa y crear ecosistemas productivos que generen oportunidades de calidad.

Los futuros posibles

Frente al declive petrolero, las juventudes de Campeche identifican en la diversificación económica la clave para construir futuros más justos y estables.

Para ellos, diversificar significa revalorizar actividades que siempre coexistieron con el petróleo, pero que nunca recibieron el mismo impulso. 

Lo que cambiaría sería diversificar la economía. En mi estado todo se centró en el petróleo. Las promesas no se cumplieron y nos quedamos en un letargo. Creo que no hubo esa visión de ver más allá
Alan, abogado en Campeche, Campeche.

Una alternativa con raíz histórica es la pesca, un sector emblemático que hoy enfrenta un declive generacional.

“No hay muchos pescadores y los que hay en Ciudad del Carmen son ya personas grandes”, comenta Jessica.

Las juventudes que se dedican a la pesca artesanal se replantean su futuro, influidos por generaciones anteriores que les insta a buscar "algo mejor". Este desaliento se agrava por jornadas extensas, los riesgos climáticos y los conflictos por la industrialización costera.

A pesar de esto, las juventudes de Campeche y Tabasco ven en la pesca sustentable una oportunidad real, si se fomenta un relevo generacional con apoyo y visión de futuro.

Otra vía de potencial es el turismo sostenible.

“Sería importante desarrollar el turismo. Campeche tiene muchas oportunidades, porque tenemos todo tipo de recursos”, detallan diferentes testimonios.

Dado que el comercio, hoteles y restaurantes ya son una base económica sólida, impulsar un turismo responsable, podría representar una oportunidad estratégica para atraer a un nuevo tipo de visitante y crear una economía más resiliente. 

La transición energética como motor de desarrollo

Más allá de reactivar sectores tradicionales, las energías renovables emergen como un pilar fundamental. No son solo un reemplazo del petróleo, sino una fuerza para reducir desigualdades y potenciar otras actividades económicas. 

Lo veo reflejado en mi carrera, en las energías renovables. Sería una solución para abastecer la energía que falta. Entonces, esta implementación (...) complementaría lo que ya tenemos de petróleo
Oswaldo, estudiante de energías renovables en Ciudad del Carmen, Campeche.

Estas ideas encapsulan el anhelo de las juventudes: no se trata solo de sustituir una industria por otra, sino de construir un modelo económico diversificado, resiliente y que responda a su identidad y potencial territorial. 

El mapa hacia la transición energética justa lo trazan sus voces

La respuesta a estos retos requiere involucrar a las juventudes de regiones dependientes del petróleo en México en espacios de participación real, donde su influencia en las políticas sea tangible. Llevar sus testimonios a la Conferencia Local de la Juventud (LCOY) México 2025 es el primer escalón para producir soluciones locales.

Involucrarles no es un gesto, es la única forma de que la transición energética no repita los errores del pasado: que no excluya, no contamine y no abandone. Su participación es la semilla de una gobernanza donde la equidad y la dignidad sean realidades.

Estos testimonios quedaron formalmente integrados en el Posicionamiento Nacional de las Juventudes sobre Cambio Climático de la LCOY 2025.

Algunas de las propuestas de la LCOY son: 

  • Realizar diagnósticos integrales de los impactos y riesgos del declive o fomento de la industria de hidrocarburos.

  • Desarrollar instrumentos de monitoreo para garantizar que las políticas de transición prioricen los intereses y preocupaciones de las comunidades de las regiones productoras.

  • Restaurar los ecosistemas de forma integral, no con una visión antropocéntrica.

  • Transparentar la información sobre afectaciones a la salud y el medio ambiente de la industria petrolera.

  • Fortalecer las auditorías para asegurar transparencia y mantenimiento adecuado de la infraestructura petrolera.

  • Adecuar la oferta académica hacia áreas como biología marina, energías renovables, medio ambiente y turismo, tecnología, entre otras con el potencial de nuevas actividades económicas.

  • Fomentar la transversalidad entre carreras universitarias para impulsar la transición energética.

  • Facilitar la reinserción laboral del sector de hidrocarburos a otros sectores, ofreciendo capacitación gratuita y apoyo económico durante la transición.

  • Invertir en actividades alternativas al petróleo, potenciando las capacidades territoriales como: ecoturismo, agroecología, pesca sustentable y restauración ecológica.

  • Proteger mediante capacitación gratuita y sustento económico a los trabajadores del sector hidrocarburos.

  • Garantizar el pago de la deuda de Pemex a sus proveedores de servicios.