No es posible una transición energética justa sin tomar en cuenta a las mujeres
El aumento de la temperatura global, los cambios en las precipitaciones en diferentes regiones del mundo, y el incremento de las sequías, así como una mayor intensidad en los eventos climáticos extremos son solo algunas de las consecuencias más notables que se han intensificado en los últimos años.
Pero, el cambio climático no nos afecta a todos por igual, sus efectos profundizan las desigualdades de género. Por ejemplo, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las mujeres y niñas representan el 80 % de las personas desplazadas a nivel global a causa de desastres y cambios relacionados con el clima. El Banco Mundial calcula que, luego de un evento climático, las mujeres, las niñas y los niños tienen 14 veces más probabilidades de morir en comparación con los hombres. A esto se debe sumar que las catástrofes naturales afectan de manera desproporcionada a los países con ingresos bajos y medios, lo cual puede agravar las desigualdades e inequidades de poblaciones vulnerables.
Mujeres y transición energética
Ante esta situación, resulta urgente avanzar en una transición energética justa que no solo reduzca de forma gradual el uso de combustibles fósiles para acelerar el desarrollo de energías renovables, sino que contemple cambios estructurales en aspectos políticos, económicos, culturales, sociales y medioambientales para equilibrar la balanza en las desigualdades de género. Este proceso debe asegurar oportunidades para las mujeres en el marco de la plena garantía y protección de sus derechos y el reconocimiento de su agenda política y económica como elemento fundamental para avanzar en la construcción de una sociedad inclusiva.
Las mujeres desempeñan un papel fundamental en sus territorios al contribuir con la consolidación del tejido social, familiar y comunitario, al cuidado del medioambiente y la defensa y protección de la naturaleza.
De hecho, según ONU Mujeres, en muchos contextos, además de liderar la lucha por la protección del planeta y del territorio, las mujeres son referentes de la conservación de las culturas indígenas que encuentran fundamental la preservación de la naturaleza: trabajan la tierra y se dedican a la agricultura para garantizar la alimentación a sus familias. No obstante, se ven amenazadas ante las diferentes violencias basadas en género a las que están sometidas lo que acentúa las discriminaciones cotidianas. Por eso, para que una transición energética justa ocurra y cuente con el apoyo de las comunidades locales, es esencial atender las necesidades y barreras que enfrentan las mujeres para acceder a sus beneficios potenciales, y definir acciones concretas que aborden las inequidades y violencias de género existentes a fin de mitigarlas y no exacerbarlas.
Algunas recomendaciones
El camino hacia una transición justa debe permitir la influencia de las mujeres en el diseño de instrumentos de política. En Colombia, por ejemplo, la sociedad civil ha hecho énfasis en la importancia de incluir a las comunidades en estos procesos. El caso de la salida intempestiva de Prodeco y el cierre de sus minas de carbón en el departamento del Cesar ha mostrado que el país no estaba preparado para las consecuencias de la transición energética; aún está pendiente la creación de políticas que incluyan planes de compensación y cierres responsables de proyectos de hidrocarburos y carbón que involucren de manera activa las perspectivas de las mujeres.
Para lograrlo, proponemos algunas recomendaciones:
- Promover, en respuesta a las necesidades y realidades de las mujeres, la concertación entre la institucionalidad y los actores locales sobre estrategias de empleo digno en nuevos proyectos minero-energéticos y productivos, asegurando condiciones laborales equitativas e inclusivas.
- Implementar mecanismos de participación efectiva para las mujeres en la toma de decisiones sobre la planificación territorial, priorizando la satisfacción de sus necesidades energéticas básicas y la garantía de una vida libre de violencias.
- Acopiar y actualizar datos desagregados por género que permitan visibilizar las diversas realidades a las que las mujeres se enfrentan e identificar las acciones correspondientes para su abordaje.
- Los gobiernos, el sector privado, la comunidad internacional y la sociedad civil deben promover activamente la justicia y la equidad de género. Cerrar las brechas de género y eliminar las barreras para las mujeres no solo nos permitiría construir sociedades más inclusivas, si no, también, hace parte de una estrategia fundamental para alcanzar mayores niveles de bienestar en países con bajos ingresos.
- Reconocer la capacidad de las mujeres para actuar de manera autónoma en la toma de decisiones, resulta fundamental para construir una transición energética justa que aborde los efectos climáticos, que contribuya a la reducción de las desigualdades globales y locales y que fortalezca a las comunidades más vulnerables.
Narrativas sobre transición energética justa en Colombia
Mira los videos y descubre cómo estas narrativas pueden transformar el debate sobre transición energética justa.
Authors
María Angélica Rojas
Colombia Program Officer