Pemex y la NDC 3.0: el momento de México para mostrar liderazgo climático
A diez años del Acuerdo de París, los líderes mundiales se reunieron en Nueva York, convocados por el Secretario General de las Naciones Unidas, para anunciar nuevas metas y medidas frente a la crisis climática. México estuvo presente en esta cumbre, centrada en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), el principal mecanismo del Acuerdo de París para reducir emisiones y guiar la transición energética.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha anunciado el compromiso de alcanzar emisiones netas cero en 2050. Para lograrlo, la nueva NDC de México no puede limitarse a metas técnicas de reducción de gases de efecto invernadero (GEI). Debe convertirse en una hoja de ruta que conecte la acción climática con mejoras tangibles en la vida de las personas: empleos más estables, comunidades más resilientes y una economía preparada para los desafíos del futuro.
En este contexto, Pemex debe ocupar un lugar central. El sector energético es responsable del 64% de las emisiones de GEI del país, y Pemex concentra el 95% de la producción de hidrocarburos y la mayor parte de la infraestructura asociada. En México, hablar de hidrocarburos es hablar de Pemex.
¿Por qué Pemex?
La experiencia internacional muestra que las empresas petroleras estatales aún no han planificado de manera suficiente cómo enfrentarán los desafíos de la transición energética, incluido el declive de la demanda de petróleo. En este tema, los gobiernos juegan un papel decisivo: establecer señales claras de política pública y habilitar mecanismos de financiamiento que les permitan transitar hacia nuevos modelos de negocio.
La influencia del Estado mexicano sobre Pemex es especialmente fuerte. La empresa depende del apoyo financiero gubernamental, lo que le otorga al Estado una posición privilegiada para orientar su actuación. Solo en 2025 y 2026, Pemex enfrentará vencimientos de deuda por 24 mil millones de dólares, y el presupuesto nacional propuesto para 2026 contempla 263 mil 500 millones de pesos para el pago de su deuda. Esta cantidad duplica la asignación de 2025 y equivale al 50% de los recursos para pensiones de adultos mayores, así como seis veces el presupuesto ambiental.
Un compromiso más decidido de Pemex enviaría un mensaje poderoso: que México está dispuesto a alinear a su empresa estatal con sus objetivos de descarbonización y transición justa. Esto no solo fortalecería la ambición climática nacional, sino que también daría confianza a la comunidad internacional, al sector financiero y a la ciudadanía.
Cómo incluir a Pemex en la NDC 3.0 de México: tres prioridades
1. Reducir las emisiones de metano
El metano es entre 25 y 80 veces más potente que el CO2, con fuertes impactos en la salud de las comunidades cercanas a instalaciones petroleras. Entre 2012 y 2021, los aumentos más significativos en las emisiones de Pemex provinieron de este gas.
Aunque la empresa redujo un 29% sus emisiones de metano entre 2021 y 2024, publicó su primer Plan de Sostenibilidad y se adhirió a la iniciativa del Banco Mundial de Cero Quema Rutinaria para 2030, sus niveles actuales siguen por encima de los de hace una década y muy superiores a los de sus pares internacionales. Reducir estas emisiones no solo es urgente, sino también estratégico, ya que existen soluciones tecnológicamente probadas y, en muchos casos, económicamente viables. La NDC es el marco ideal para comprometerse con metas absolutas y escalonadas, fortalecer la medición y transparencia de datos, y anunciar su incorporación a la Alianza para el Metano en el Petróleo y el Gas (OGMP 2.0). Con estas acciones, México podría posicionarse como referente global en control de metano.
2. Gestionar los riesgos de transición
Pemex ocupa el lugar 11 entre 58 empresas estatales más expuestas a riesgos de transición, según un análisis de NRGI. Hasta 10 mil millones de dólares en activos podrían volverse inviables en el Escenario de Compromisos Declarados de la Agencia Internacional de Energía, lo que impactaría los ingresos públicos, los empleos y a las comunidades vinculadas a la industria petrolera.
La NDC debería impulsar análisis de riesgo transparentes, redirigir inversiones hacia proyectos de menor huella y mayor retorno, promover la diversificación de negocios, así como desarrollar proyectos conjuntos con la Comisión Federal de Electricidad. También podría establecer mecanismos claros de gobernanza de la empresa, bajo la tutela de la Secretaría de Energía, con el fin de orientar la planeación bajo criterios de sostenibilidad.
3. Planes de transición justa en regiones petroleras
Estados como Campeche y Tabasco dependen históricamente de los ingresos petroleros y ya enfrentan los efectos del declive. Para no dejar a nadie atrás, la NDC debe incluir planes de transición justa y cierre responsable de infraestructura en regiones petroleras. La ruta que se trace hacia una transición justa debe promover la diversificación económica, la recapacitación laboral, una oferta académica adaptada y transparencia sobre los impactos ambientales y en salud.
Estas medidas, alineadas con propuestas de los jóvenes en la Conferencia Climática de Juventudes, la LCOY 2025, y con la agenda de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales para la NDC 3.0, pueden garantizar que la transición genere beneficios tangibles para las comunidades más dependientes del petróleo.
Pemex en el centro de la acción climática de México
La NDC es la oportunidad para que México eleve su ambición climática, muestre liderazgo internacional y coloque a Pemex en la ruta hacia la sostenibilidad. Incluir a la empresa en la NDC sería una señal inequívoca de compromiso con una transición justa y ordenada, alineada con el llamado global a dejar atrás los combustibles fósiles.
Pemex ha sido durante décadas el eje de la política energética del país. Ahora debe ser también parte de la solución climática. Este es el momento de empezar a demostrarlo, acercándose a la meta de cero emisiones netas en 2050 y construyendo un futuro más justo, transparente y alineado con las necesidades reales de todos los mexicanos.
Authors
Fernanda Ballesteros
Mexico Country Manager
Brenda Rodríguez
Mexico Program Associate