México como "reexportador" de gas estadounidense: es hora de mayor transparencia
Los planes de México para licuar grandes cantidades de gas de Texas y enviarlo a compradores extranjeros avanzaron durante la primera mitad del año, pero sus posibles impactos sobre el suministro de energía, la economía y la población se mantienen en la opacidad.
Varios proyectos firmaron contratos de largo plazo con compradores, obtuvieron permisos de negocio y autorizaciones clave, y anunciaron nuevos plazos. Los inversionistas detrás de los proyectos de GNL en la costa del Pacífico afirman que la guerra entre Estados Unidos e Irán ha aumentado el interés de compradores extranjeros, mientras Asia y Europa buscan alternativas al GNL proveniente de Medio Oriente que ha quedado varado.
En Baja California, la terminal ECA LNG, de las empresas Sempra Infraestructura y TotalEnergies, envió su primer cargamento a Asia en julio pasado, convirtiéndose en la segunda planta de exportación de GNL operativa de México, y la primera en la costa del Pacífico. Sin embargo, en marzo, la propia Sempra canceló el proyecto de GNL Vista Pacífico en Sinaloa, lo que evidencia la incertidumbre en el sector, tanto en México como a nivel global.
En publicaciones anteriores, cuestionamos qué tan realistas son las reexportaciones mexicanas de GNL, y si los beneficios podrán superar los costos. En plena segunda mitad de 2026, las respuestas se siguen haciendo esperar, y el GNL sigue siendo un área poco definida en la planeación y las políticas energéticas de México. El Gobierno aún no ha explicado cómo estos proyectos impactarán en la seguridad energética, las finanzas públicas y las comunidades del país, o la forma en que se insertan en las metas de energía limpia y de cambio climático.
Esta opacidad se traslada al desarrollo de proyectos. Cuando la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de Amigo LNG de Sonora apareció en línea, tenía numerosas partes censuradas. La primera terminal de exportación operativa en México, Altamira FLNG 1, de New Fortress Energy, tampoco divulga información completa sobre sus finanzas y operaciones.
Sin mayor transparencia, México no tendrá el tipo de debate abierto y basado en evidencia que un planteamiento de la magnitud de las reexportaciones de GNL necesita.
Los desarrolladores de proyectos y las dependencias gubernamentales deben publicar información que responda estas preguntas básicas:
¿Estos proyectos consumirán gas que México necesita para su propio suministro de energía?
El análisis que hemos realizado desde NRGI muestra cómo la profunda dependencia de México del gas puede generar riesgos de escasez de energía. Sin embargo, los datos clave necesarios para evaluar esos riesgos están desactualizados o no están disponibles públicamente.
Hasta hace poco, la producción récord en Estados Unidos y una ola de nuevos proyectos de licuefacción se habían traducido en una sobreoferta de GNL. Sin embargo, la interrupción de las exportaciones de GNL a través del estrecho de Ormuz ha estrechado los mercados globales de gas, con afectaciones temporales a casi el 20% del suministro global de GNL.
Las empresas estadounidenses se han apresurado a cubrir la brecha, provocando que las condiciones de oferta y la competencia sean mucho más reñidas de lo que se anticipaba. Mientras tanto, la propia demanda de gas de Estados Unidos, principalmente para la generación de electricidad, también está en aumento.
Si las empresas reexportan gas de Estados Unidos a través de México, se generará una demanda rival. Un análisis reciente concluyó que los planes originales de Amigo LNG podrían provocar escasez de gas en cuatro centrales eléctricas de Sonora, debido a que la red de gasoductos existente no puede transportar suficiente gas como para abastecer tanto a las centrales eléctricas como a Amigo. Ante estos riesgos, proponemos que:
- La Secretaría de Energía (Sener) debería mejorar y actualizar periódicamente el Sistema de Información Energética (SIE), incluyendo datos desagregados y de acceso público sobre importaciones, exportaciones, consumo y uso de infraestructura de gas. La Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles de Brasil (ANP) y la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) son ejemplos de buenas prácticas. El público debería poder identificar a los importadores de gas, los exportadores de GNL, los sectores que lo consumen y cómo se mueven los volúmenes a través de la red de gasoductos de Méxicos.
- Los desarrolladores de proyectos de GNL deberían publicar sus MIA, que describan en detalle cómo sus proyectos afectarían la disponibilidad de gas. La información divulgada debería mostrar cuánto gas consumirá un proyecto, de dónde provendrá y si habrá suficiente gas y capacidad de transporte por gasoducto para los usuarios domésticos.
- La Sener debería incluir escenarios en la Prospectiva de Gas Natural que evalúen cómo las exportaciones de GNL afectarán la demanda, las importaciones, el uso de infraestructura y la seguridad energética.
¿Cómo afectarán las reexportaciones los precios que México paga por el gas y por los productos elaborados a partir de él?
Estudios del gobierno de Estados Unidos han advertido que un aumento en las exportaciones de GNL, ya sea desde Estados Unidos o México, podría elevar los precios del gas y de la electricidad en ambos lados de la frontera.
Los efectos podrían intensificarse durante periodos de alta demanda —por ejemplo, en invierno— o ante interrupciones en el suministro. Esto ya ha ocurrido en algunas partes de Estados Unidos, donde las disfunciones en los mercados de GNL provocaron que los consumidores pagaran más por la energía.
Los precios más altos del gas en Texas o una mayor volatilidad inevitablemente expondrán a México a mayores costos de generación de energía. También podrían aumentar los precios de fertilizantes, petroquímicos, cemento, acero, papel, plásticos, vidrio y alimentos procesados. Por lo tanto:
- La Sener debería evaluar y divulgar el riesgo de aumentos en los precios del gas para los diferentes sectores que lo usan. Dentro del Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE), la Sener ya da seguimiento a los supuestos y tendencias de precios del gas para atender la demanda prevista, pero debería evaluar particularmente los impactos de las exportaciones de GNL en los precios del gas, los costos de generación y los precios de la electricidad en las distintas regiones del país, ya que es probable que estos impactos varíen de región a región.
La Sener debería usar la Prospectiva de Gas Natural y los datos regionales de precios del gas para evaluar cómo las exportaciones de GNL podrían afectar los precios del gas para la industria y otros consumidores. El análisis debería estimar los impactos entre sectores y regiones, y actualizarse periódicamente conforme avancen los proyectos de GNL.
¿Quién construirá y controlará los gasoductos que abastecerán a las plantas de GNL?
Mientras que algunos proyectos usarán gasoductos existentes, propiedad del Estado, otros requerirán nueva infraestructura que puede costar miles de millones de dólares. El Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas), instancia que opera una parte importante de los gasoductos, busca asociarse con empresas privadas para construir una nueva línea en Sonora que abastezca un proyecto de exportación de GNL, como parte de su ambicioso nuevo plan para la modernización de gasoductos. Sin embargo, los detalles clave siguen sin conocerse. Con el propósito de aclarar la confusión:
- El Cenagas debería explicar la estructura legal y comercial de cualquier nuevo gasoducto vinculado a exportaciones de GNL. El público necesita saber quién será propietario; quién construirá, operará, financiará y controlará las líneas; por qué se necesitan, y si los usuarios domésticos tendrán acceso garantizado.
- Los desarrolladores de proyectos deberían divulgar los detalles de los gasoductos con potencial de afectación al interés público, entre ellos, rutas, capacidad, interconexiones, acuerdos de transporte, capacidad reservada y cualquier compromiso relacionado con infraestructura pública.
- La Sener debería incluir los proyectos de gasoductos vinculados al GNL en el Plan de Desarrollo del Sector Hidrocarburos (PLADESHi), y explicar cómo estos proyectos encajan en la estrategia más amplia de gas de México. Esto supone señalar qué proyectos atenderían principalmente la demanda nacional frente a las exportaciones, y cómo se garantizará el suministro interno.
¿Qué ingresos recibirá el Gobierno?
Funcionarios y desarrolladores de proyectos promueven la reexportación de GNL al relacionarla con grandes inversiones, pero nadie ha explicado en profundidad cómo beneficiarán financieramente al Estado, ni cuánto valor permanecerá en México. Para remediar esto:
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en coordinación con las dependencias relevantes, debería explicar claramente el marco fiscal aplicable a los proyectos de reexportación de GNL. Como mínimo, el panorama debería incluir:
- Los tipos de impuestos, derechos y otros pagos que las empresas deben realizar —por ejemplo, el impuesto sobre la renta (ISR) y sobre nómina, derechos portuarios y por procesamiento de gas, así como pagos únicos por permisos y aduanas.
- La base legal de cada obligación (ley, reglamento, contrato) y la dependencia responsable de cobrarlas.
- Cualquier incentivo, exención o subsidio que reciban los proyectos o sus desarrolladores.
- Cómo se beneficiará el Gobierno de las ganancias extraordinarias que obtengan los proyectos cuando los precios son altos.
- La Comisión Federal de Electricidad (CFE) debería divulgar tanto sus ingresos efectivos como la justificación comercial para participar en proyectos de GNL. Sería pertinente que esto incluya los ingresos provenientes del suministro de gas, servicios de transporte, uso de infraestructura, participación accionaria o cualquier otro acuerdo comercial vinculado a proyectos de GNL.
- La Sener debería establecer un mecanismo público para monitorear los ingresos relacionados con GNL a lo largo del tiempo. Ya sea a través del proceso presupuestal federal, la Cuenta Pública o reportes a nivel de proyecto, el público debería poder rastrear cuánto reciben realmente el Gobierno y las empresas estatales por las reexportaciones de GNL, una vez que los proyectos comiencen a operar.
¿Qué empleos y otros beneficios socioeconómicos traerán las reexportaciones?
El Poder Ejecutivo ha destacado el potencial de estos proyectos para generar empleos, pero no ha mencionado cuántos empleos ni qué tipo. Los desarrolladores de proyectos hacen aseveraciones similares. Sin embargo, no se puede obviar el hecho de que las plantas de licuefacción de gas generalmente requieren pocos trabajadores. Amigo LNG, por ejemplo, afirma que espera crear 6,000 empleos directos durante la construcción y unos 1,000 una vez que comiencen operaciones. ¿Y qué hay de los vínculos con la economía en general, como la adquisición local, la capacitación laboral o las mejoras en infraestructura?
- La Sener debería exigir a los desarrolladores de GNL que cuantifiquen y publiquen indicadores estandarizados sobre empleos y otros beneficios socioeconómicos, lo cual podría hacerse a través de la Manifestación de Impacto Social del Sector Energético (MISSE) y reportes anuales de gestión social. Estos deberían incluir empleos durante la construcción y empleos permanentes, compras locales, capacitación laboral, inversión social y otros beneficios prometidos, permitiendo al público comparar los compromisos con los resultados reales.
- La Sener debería publicar los reportes de seguimiento de las MISSE en formatos que permitan realizar búsquedas. La ley ya exige informes anuales sobre compromisos de gestión social y beneficios sociales compartidos. El público debería poder rastrear los resultados a lo largo del tiempo.
- Convendría que la Estrategia Nacional de Transición Energética (ENTE) y el Programa Sectorial de Energía (PROSENER) expliquen cómo las reexportaciones de GNL sirven a los objetivos energéticos y de desarrollo del país. Deberían aclarar si se espera que estos proyectos apoyen el empleo regional, las cadenas de suministro locales, el desarrollo industrial u otros objetivos de política pública, y cómo se medirá el éxito.
Divulgaciones como estas permitirán comprender con mayor claridad cómo se distribuirán los costos y posibles beneficios de las reexportaciones de GNL.
Mejorar la divulgación pública de datos, tanto sobre importaciones de gas como sobre exportaciones de GNL, fortalecería la formulación de políticas basada en evidencia, y ayudaría a tomar decisiones más informadas.
La información oportuna, integral y accesible al público sobre el sector energético, y sobre el GNL en particular, se ha vuelto más importante a medida que ha cambiado el marco de transparencia en México y el país no aprovecha eficazmente las iniciativas internacionales como la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas (EITI) y la Alianza de Gobierno Abierto (OGP).
Talia Contreras Tapia es la oficial de programa en México para NRGI. Diego Rivera Rivota es investigador senior asociado en el Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia. Aaron Sayne es el líder de NRGI para el suministro de energía sostenible.
Este análisis es publicado como parte del 20º aniversario de NRGI que, bajo el lema “Transformar la gobernanza de los recursos para una nueva era”, aplica las lecciones de dos décadas de gobernanza de recursos a uno de los desafíos energéticos más determinantes de México.
Lee el informe
La dependencia estructural del gas amenaza la estabilidad socioeconómica de México y limita las opciones del país para avanzar en la transición energética. Es momento de replantear esta trayectoria.