El cobre en la transición energética justa: una mirada desde América Latina y Colombia
La transición energética global hacia fuentes renovables ha incrementado la demanda de minerales estratégicos, entre los que se encuentra el cobre, esencial por su capacidad de conducción eléctrica y su papel central en las tecnologías limpias. América Latina, que cuenta con abundantes reservas minerales, se ha consolidado como una región clave para abastecer esta demanda. Colombia, aunque su producción es aún incipiente, posee un considerable potencial geológico que podría convertirla en un actor relevante en el mercado del cobre.
Este documento analiza el papel del cobre en la transición energética, el contexto latinoamericano de su producción y las oportunidades y los desafíos específicos a los que se enfrenta Colombia. Si bien el país ha reconocido al cobre como mineral estratégico y planea impulsar su exploración y explotación formal, persisten retos estructurales en materia de gobernanza, estándares socioambientales y articulación institucional. Para que la transición energética sea verdaderamente justa, Colombia deberá superar el modelo extractivista tradicional y priorizar una gestión responsable de sus recursos que garantice la sostenibilidad ambiental, el respeto por los derechos de las comunidades y la generación de valor agregado en el territorio nacional.
La urgencia por avanzar hacia una transición energética global responde a la necesidad de implementar medidas de mitigación frente a la crisis climática. Este compromiso se refleja en acuerdos internacionales como el Acuerdo de París, que establece como objetivo limitar el aumento de la temperatura media global a menos de 2 °C, con esfuerzos adicionales para que no supere los 1.5 °C respecto a los niveles preindustriales.
Este proceso implica poner en marcha acciones de descarbonización, que incluyen la reducción de la explotación de combustibles fósiles y el impulso de las energías renovables. Para ello, será necesario desarrollar nuevas tecnologías e infraestructuras cuya fabricación depende de minerales clave como el níquel, el litio y el cobre. Se estima que la demanda de estos minerales podría crecer hasta tres veces y media para 2030 y hasta cuadruplicarse en un escenario de cero emisiones netas a 2040, a medida que avance la transición energética a nivel global (IEA, 2024).
El aumento de la demanda de minerales para la transición supone una serie de oportunidades, como la creación de nuevos empleos, el desarrollo local y la diversificación de las economías. Sin embargo, también plantea importantes desafíos relacionados con la protección de los derechos de las comunidades y la prevención de la degradación ambiental de las regiones donde se encuentran estos recursos. La transición energética justa debe abordar con lupa las dos caras de la moneda.
Authors
María Angélica Rojas
Colombia Program Officer
Juliana Peña Niño
Colombia Country Manager