Hacia un nuevo horizonte: transición energética justa en Putumayo
Esta semana, los mandatarios de los países amazónicos se reúnen para la V Cumbre de Presidentes del Tratado de Cooperación Amazónica (TCA), que se celebra en Colombia. Este encuentro será clave para tomar decisiones estratégicas sobre la protección del bioma y articular esfuerzos hacia la COP 30 en Brasil.
La Amazonía colombiana enfrenta una amenaza silenciosa: el riesgo de llegar a un punto de no retorno. La pérdida acelerada de bosques, impulsada por actividades extractivas, economías ilegales y débil gobernanza, pone en peligro tanto un ecosistema vital como la vida de las comunidades que lo habitan y, en última instancia, la del planeta.
“Putumayo es Amazonía, la Amazonía es vida, la vida es nuestra existencia en la tierra” (Mujer joven del Putumayo, Taller Narrativas sobre transición energética justa en Putumayo, 2024).
¿Por qué el Putumayo?
Putumayo, puerta de entrada a la Amazonía y rico en diversidad biológica y cultural, alberga comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes. El 67,5 % de su territorio conserva coberturas naturales como bosques, lagunas y ríos; y el 22 % de su población pertenece a pueblos étnicos, en su mayoría indígenas de al menos 14 comunidades distintas.
Pese a esta riqueza, el departamento enfrenta retos estructurales: la incidencia de la pobreza es del 11,8 %; está entre los ocho con menor cobertura eléctrica del país; y convive con grupos armados, cultivos ilícitos y minería ilegal. Al mismo tiempo, es el principal centro de explotación de hidrocarburos de la Amazonía colombiana.
Desde los años 60, la explotación petrolera ha marcado su economía. Sin embargo, las proyecciones globales muestran que la demanda alcanzará su pico hacia 2030 y luego declinará. En el Putumayo la caída ya es evidente: tras una década de descenso, la producción actual es 47 % menor a la de 2015, y podría reducirse otro 66 % hacia 2035.
Aunque esta situación plantea vulnerabilidades fiscales y sociales, también abre la oportunidad de repensar el modelo de desarrollo de la Amazonía y avanzar hacia una transición energética justa, viable y sostenible.
Un espacio de diálogo sobre la transición justa
NRGI, junto con aliados, ha impulsado espacios de formación y debate en Putumayo para fortalecer capacidades locales en temas de ambiente, economía, transición energética y justicia social.
En junio de 2025, organizó el evento “Transición energética justa y deforestación en el Putumayo: enfoques para evitar un punto de inflexión en la Amazonía”, que reunió a representantes del gobierno nacional y local, academia, sociedad civil y líderes indígenas y comunitarios. Allí se discutieron rutas de diversificación económica, salidas responsables de la industria petrolera y salvaguardas para las comunidades y ecosistemas en medio del declive petrolero y la deforestación.
Un mensaje central fue la demanda de acceso a información clara, confiable y oportuna, condición para una participación significativa en la gobernanza territorial. Como señaló una líder de Putumayo, es necesario “alimentar la curiosidad de las comunidades” para que influyan en políticas sobre transición, cierre de industrias extractivas y manejo del territorio.
Del declive petrolero a una planificación estratégica
La reducción de la producción plantea grandes preguntas sobre el futuro del departamento. Los actores locales coinciden en que Colombia carece aún de una política integral de transición justa que articule lo económico, social, ambiental y cultural. Sin una hoja de ruta, se corre el riesgo de sustituir un extractivismo por otro, por ejemplo, del petróleo al cobre, repitiendo un modelo insostenible.
Durante el evento, los participantes identificaron tres prioridades:
- Reconocer y reparar pasivos ambientales: remediar la contaminación de fuentes hídricas y definir responsables de su financiación.
- Impulsar la diversificación económica: fortalecer cadenas productivas sostenibles (cacao, café, frutos amazónicos, ecoturismo), explorar la bioeconomía y energías limpias, y superar retos como la formalización de tierras, siempre con participación incidente de campesinos, indígenas y afrodescendientes.
- Definir salidas responsables del sector hidrocarburos: exigir procesos adecuados de cierre y desmantelamiento, gestionar riesgos financieros y legales, y garantizar derechos humanos, laborales, sociales y ambientales, con consultas previas reales y no meros trámites.
Una transición justa debe incorporar las necesidades locales, proteger el espacio cívico y promover el diálogo entre actores en un territorio aún marcado por la presencia de grupos armados.
Una transición con justicia y desde el territorio: la visión de las mujeres
Las mujeres del Putumayo han puesto sus demandas en el centro: una transición que no solo incluya a las comunidades, sino que atienda de manera diferencial sus necesidades específicas. No hacerlo supondría imponer modelos ajenos a las cosmovisiones del territorio.
“Somos la única especie en el planeta que podemos detener el cambio climático”.
Su llamado se une al de pueblos indígenas y organizaciones sociales, que insisten en reconocer las sabidurías ancestrales y evitar homogeneizar las visiones de los pueblos étnicos. Para las lideresas, la justicia social y ambiental está en el corazón de la transición: proteger los entornos que sostienen la vida y reafirmar la relación entre naturaleza y humanidad. Como ellas recuerdan: “somos la única especie en el planeta que podemos detener el cambio climático”.
Un horizonte común
El futuro del Putumayo debe definirse ahora. La salida del petróleo es inevitable, no solo porque es un recurso finito, sino porque las dinámicas globales y locales así lo exigen. El reemplazo debe construirse con visión integral, políticas robustas, proyectos estratégicos regionales, confianza institucional, remediación ambiental y, sobre todo, con participación comunitaria en cada etapa.
No se trata solo de sustituir ingresos, sino de transformar la estructura económica del departamento sobre la base de la justicia, la equidad, la sostenibilidad y el respeto por la vida.
Evitar el punto de no retorno en la Amazonía exige decisiones valientes y coordinadas. Aunque los recursos sean limitados, la integración de esfuerzos colectivos permitirá construir una transición energética justa que no solo es deseable, sino urgente y posible.
NRGI reafirma su compromiso de acompañar a las comunidades y actores locales del Putumayo en este camino, con el propósito de garantizar un futuro justo, próspero, sostenible y en armonía con este bioma esencial.
Authors
Juliana Peña Niño
Colombia Country Manager
María Angélica Rojas
Colombia Program Officer