Petróleo y finanzas en Putumayo: impactos fiscales y alternativas para una transición energética justa
Mensajes clave
El departamento del Putumayo forma parte de la Amazonía colombiana, un bioma de alta biodiversidad y relevancia estratégica para mitigar las consecuencias del cambio climático. En 2024, ocupó el sexto lugar entre los departamentos productores de petróleo, aportando el 3 % a la producción nacional. La producción ha ido disminuyendo de manera progresiva y, según las proyecciones, esta tendencia no se revertirá.
La dinámica del PIB del Putumayo es muy inestable debido a los ciclos de sus principales actividades económicas: el petróleo, la minería ilegal y la coca. La economía del departamento es muy frágil debido al peso de estas actividades. La presencia de economías ilícitas y de actores armados ilegales ha limitado el potencial del departamento.
Las bondades de los periodos de auge del petróleo no se han reflejado en una mejora de la calidad de vida de su población. El Putumayo es uno de los departamentos donde la brecha entre las zonas urbanas y rurales es significativa. Una de las manifestaciones de estas desigualdades es el acceso a la electricidad.
Los dos principales pozos petroleros del Putumayo, Costayaco y Cohembi, operados por Gran Tierra Energy, están en fase de madurez, con curvas de producción que declinan aceleradamente y con escasas perspectivas de inversión significativa. Su viabilidad económica es incierta, aunque su punto de equilibrio se sitúa en torno a los USD 35 por barril (lo que es compatible con escenarios moderados de transición energética).
El campo Platanillo, de GeoPark, se cerró en enero de 2025 debido a los altos costos de producción. Esto indica que, además del avance global hacia las energías limpias, que podría reducir la demanda internacional de petróleo, las condiciones locales también están incidiendo y acelerando aún más la caída de la producción en la región.
La disminución de la producción petrolera supone un reto para la región, pero también una oportunidad estratégica para impulsar una transición hacia economías alternativas, sostenibles, inclusivas y alineadas con los determinantes ambientales. Este proceso debe construirse de manera participativa, priorizando las necesidades y los conocimientos de las comunidades indígenas y la población local.
Introducción
La explotación de petróleo en el departamento del Putumayo se remonta a la década de 1960, cuando Texaco descubrió importantes reservas, desarrolló los campos y construyó el oleoducto, lo que hizo posible que el Putumayo representara el 43 % de la producción nacional en 1971. Sin embargo, en la década de 1980, Texaco se retiró tras haber agotado el pozo Orito 1. Ecopetrol mantuvo la actividad petrolera durante las siguientes décadas, aunque a un nivel bajo. En la década de 2000 se produjo un nuevo impulso de las inversiones en exploración petrolera en el departamento.
Durante más de cinco décadas, la actividad petrolera ha experimentado periodos de auge y declive, en medio de denuncias sobre vulneración de los derechos individuales y colectivos, impactos ambientales y problemas de seguridad y orden público.
Hace una década, en 2015, la producción en el departamento rondaba los 44 000 barriles por día (bpd) y, desde entonces, ha ido disminuyendo hasta situarse actualmente en torno a los 25 000 bpd. Rystad Energy (s. f.) estima que la producción seguirá disminuyendo hasta situarse, en 2035, en un nivel de 8000 bpd. La transición energética implicará una probable caída de la demanda global de petróleo y gas. Según proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), el pico se alcanzará en 2030 y luego comenzará a declinar (IEA, 2024). No obstante, las tensiones geopolíticas, la guerra comercial, el avance de las energías limpias y la movilidad eléctrica, y la evolución de la economía mundial añaden mayor incertidumbre a la evolución de este mercado y su impacto en los países productores de combustibles fósiles y en sus regiones.
Las oportunidades para el petróleo del Putumayo son limitadas, ya que su producción está disminuyendo debido a la madurez de los campos y a la baja tasa de éxito en las actividades de exploración.
Desde la perspectiva nacional, se observa que las oportunidades para el petróleo del Putumayo son limitadas, ya que su producción está disminuyendo debido a la madurez de los campos y a la baja tasa de éxito en las actividades de exploración. En un contexto global, la evaluación de las inversiones futuras debe ser más rigurosa debido a las implicaciones de la transición energética. Desde esta perspectiva, la viabilidad del petróleo del Putumayo no está clara.
La complejidad de la transición es evidente, sobre todo si se pretende llevar a cabo según los principios de la TEJ e impulsada por las persona.
Sin embargo, la complejidad de la transición es evidente, sobre todo si se pretende llevar a cabo según los principios de la TEJ e impulsada por las persona. Este proceso involucra transformaciones económicas, sociales, ambientales e institucionales.
Este documento se organiza en cinco secciones. La primera ofrece un breve contexto del departamento del Putumayo que sirve de base para comprender la discusión a partir de las particularidades de este territorio. La segunda analiza la actividad petrolera y su papel en la economía departamental. La tercera examina las finanzas públicas, haciendo hincapié en la dependencia fiscal del petróleo y en las implicaciones que tendría su declive para avanzar una TEJ. La cuarta aborda la estructura productiva del departamento, evidenciando su alta concentración en el sector extractivo y en la administración pública, lo que plantea importantes retos en materia de diversificación y transición. La última sección formula conclusiones orientadas a encauzar este proceso de transición de forma deliberada y estratégica.