La voz indígena en la transición energética justa: un proceso que inicia en Loreto
El avance hacia una transición energética justa en el Perú no puede darse sin la participación activa de los pueblos indígenas, especialmente en regiones como Loreto, donde la explotación petrolera ha dejado una profunda huella en los territorios y comunidades.
“El cambio debe venir desde abajo, desde los pueblos, desde los territorios, y para eso hay que tomar conciencia para proponer al gobierno cómo se va a llevar la transición energética y cómo nosotros participamos también en la gobernanza”. Con estas palabras, un representante de la Organización Regional de los Pueblos Indígenas del Oriente (Orpio) resumió el desafío y la oportunidad que representa la transición energética para los pueblos indígenas del departamento de Loreto, en la Amazonía peruana. Ante la urgencia por dejar atrás los combustibles fósiles y la necesidad de garantizar que este proceso sea justo, líderes y lideresas indígenas han comenzado a reflexionar sobre cómo construir un modelo energético que responda a sus necesidades, que respete sus derechos y garantice su participación en la toma de decisiones.
El Seminario Fortaleciendo la voz indígena en la transición energética justa, organizado en Iquitos por la Escuela de Gobierno Indígena y Desarrollo Amazónico (EGIDA) de AIDESEP, en colaboración con la ONG Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR) y el Natural Resource Governance Institute (NRGI), marcó un hito en este camino. Durante dos días de diálogo, representantes de diversas federaciones indígenas discutieron sobre las oportunidades y desafíos que presenta la transición energética en Loreto, así como sobre las condiciones necesarias para que este proceso sea verdaderamente justo.
Reflexiones desde los territorios: desafíos y perspectivas
La actividad petrolera ha dejado una serie de impactos significativos en los pueblos indígenas de Loreto, especialmente los ocasionados por derrames de petróleo que, a lo largo de los años, no han sido atendidos de manera adecuada. Estos derrames han dejado una huella profunda en los ecosistemas locales, afectando gravemente la biodiversidad local y los medios de subsistencia de las comunidades. En este contexto, las organizaciones indígenas exigen que cualquier proceso de transición que implique una salida de los hidrocarburos en Loreto esté acompañado de acciones de remediación y compensación.
Si bien la mayoría de los representantesde las federaciones indígenas dijo que la actividad petrolera no ha contribuido sustancialmente con el cierre de brechas socioeconómicas, reconocen ciertos beneficios parciales en términos de empleo y dinamización económica en el área de influencia directa de los proyectos, así como los ingresos derivados del canon y sobre canon petrolero, que han servido para mejorar la movilidad urbana, el sistema de agua y alcantarillado, la conservación del medio ambiente y para sostener los gastos de planificación y gestión de las municipalidades. Es fundamental que estos ingresos sean reemplazados por otras fuentes de financiamiento que provengan de actividades económicas sostenibles y alineados con la lucha contra el cambio climático. En ese sentido, es crucial promover un proceso de diversificación productiva que impulse el bienestar de las comunidades locales.
Luego de más de 50 años de explotación petrolera en Loreto no se ha logrado garantizar el acceso universal a la energía, especialmente en las zonas rurales habitadas por pueblos indígenas, quienes enfrentan algunas de las mayores brechas en el país. Como señala Glenda Sinti, de la Federación de Comunidades Indígenas del Río Corrientes (Feconaco): “Por no tener energía los niños no pueden estudiar, no pueden hacer sus trabajos, no tenemos internet (…) Se afecta la educación y la salud”. La transición energética se vislumbra, entonces, como una oportunidad para democratizar el acceso al servicio mediante iniciativas de energías renovables que comienzan a expandirse en el departamento. El acceso a la energía trasciende lo técnico, ya que habilita derechos fundamentales como la salud, la educación y el crecimiento económico.
Además, dado que las comunidades indígenas de la Amazonía dependen del petróleo para el transporte fluvial, resulta imprescindible explorar alternativas sostenibles para este sector. Este cambio no solo contribuiría a mejorar la calidad de vida de las poblaciones locales, también fortalecería la resiliencia y autonomía de las comunidades en un contexto de transición hacia un modelo energético más justo y sostenible.
Consideraciones mínimas para una transición justa
Los pueblos indígenas de Loreto exigen que la transición energética vaya mucho más allá de un simple cambio de fuente de energía. Se trata de un proceso que debe abordar las desigualdades estructurales del actual sistema energético y replantear tanto la generación como el consumo de energía. En este sentido, se destacan algunas consideraciones mínimas que plantearon los representantes de las organizaciones indígenas en el seminario:
- Reconocimiento de derechos: Es fundamental garantizar la titulación de territorios indígenas y respetar la consulta previa, libre e informada, asegurando que las comunidades sean parte activa en la definición de las políticas y proyectos que les afectan.
- Participación y gobernanza: La construcción de un modelo energético debe incluir la voz de los pueblos indígenas en todos los niveles de toma de decisión, evitando la exclusión y el asistencialismo que han caracterizado los acuerdos del pasado.
- Distribución de beneficios: Las oportunidades económicas y energéticas que brinde la transición deben contribuir al cierre de brechas, generando bienestar y reduciendo la dependencia del petróleo.
- Replanteamiento del consumo: La transición no puede limitarse a sustituir combustibles fósiles por energías renovables sin cuestionar el modelo de consumo que ha perpetuado desigualdades y ha contribuido al cambio climático.
Participación en la definición de políticas públicas
El principal instrumento de planificación del sector energía, y que debería promover una transición energética justa, es el Plan Energético Nacional. Este plan debe guardar congruencia con los compromisos climáticos del país y las metas del Plan de Acceso Universal a la Energía. Como parte del seminario, algunas federaciones indígenas redactaron cartas para solicitar más información al Ministerio de Energía y Minas (MEM) y para exigir un proceso inclusivo que incorpore sus demandas y perspectivas; sin embargo, hasta ahora, no han recibido respuesta.
Considerando que una transición justa no solo debe estar reflejada en las políticas públicas, sino también en su proceso de construcción, es urgente que el Estado garantice mecanismos efectivos de participación ciudadana en la definición del futuro energético del país. Una potencial exclusión de los pueblos indígenas en este debate no solo profundizaría las desigualdades estructurales del sistema energético, también pondría en riesgo la viabilidad de cualquier estrategia de transición justa.
Entonces, la transición energética en Loreto se presenta como un desafío y una oportunidad: un desafío para reparar décadas de impactos negativos y una oportunidad para construir un modelo energético que respete la dignidad, los derechos y las aspiraciones de los pueblos indígenas. Solo a través de un enfoque verdaderamente inclusivo y equitativo será posible avanzar hacia un futuro más justo y sostenible para todos.
¿Cómo lograr una transición energética justa?
Los pueblos indígenas son clave para un futuro justo y sostenible. Descubre sus voces y luchas en nuestro especial sobre transición energética justa en la Amazonía peruana.