Más allá del petróleo: un nuevo camino para la Amazonía
Las emisiones de gases de efecto invernadero están empujando al planeta a un punto crítico, por lo que la transición hacia energías renovables es cada vez más urgente. Extraer hidrocarburos en la Amazonía no es una actividad menor. Implica perforar la tierra, abrir trochas en el bosque, contaminar ríos y alterar la vida de las comunidades locales. En el Perú, entre 1997 y 2023, se registraron 1460 derrames de petróleo en la Amazonía causados, en su mayoría, por fallas operativas y corrosión en la infraestructura. Estos incidentes han dejado una huella ambiental y social profunda, difícil de reparar.
Una industria en declive
En los últimos años, la producción petrolera en la Amazonía peruana viene cayendo. La falta de inversión, el agotamiento de las reservas, la competencia internacional y la transición hacia energías limpias han hecho que esta actividad sea cada vez menos rentable. Insistir en nuevos proyectos petroleros en la selva implica un riesgo financiero. Una apuesta que puede terminar costándole mucho al Estado peruano, a las comunidades y a la propia Amazonía.
Esto no solo representa un alto riesgo de vulneración de derechos, pone en juego la salud de poblaciones extremadamente sensibles a cualquier contacto externo. Además, muchas de estas comunidades no han sido informadas ni consultadas adecuadamente sobre estos proyectos, incumpliendo con el derecho a la consulta previa, libre e informada.
Pese a ello, la empresa estatal encargada de promover la inversión en hidrocarburos, Perupetro, continúa impulsando nuevas zonas de exploración en la Amazonía: son 31 áreas presentadas como oportunidades de inversión, 25 de ellas están ubicadas en la selva peruana y 14 están en Loreto —5.8 millones de hectáreas, el 16 % del total de su territorio—, que abarcan territorios de más de 400 comunidades indígenas y zonas donde habitan pueblos indígenas en aislamiento voluntario (PIACI), y se superponen con zonas de altísima importancia ecológica, como el Abanico del Pastaza o la Reserva Nacional Pacaya Samiria, consideradas pulmones vitales del planeta.
Dependencia económica
Es cierto que muchos gobiernos regionales y locales dependen del canon petrolero para financiar obras públicas y servicios básicos. Pero hoy, el petróleo ya no garantiza ingresos estables ni seguros, y seguir basando presupuestos en esta fuente se vuelve cada vez menos viable. Por eso, urge repensar el modelo económico. La diversificación productiva en Loreto no es una opción, es una necesidad.
El mundo está cambiando. La transición energética está en marcha. La Amazonía merece un futuro distinto: uno donde se valore su biodiversidad, se respeten los derechos de sus pueblos y se construyan nuevas formas de bienestar.
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