Minería ilegal de oro: una amenaza creciente en la Amazonía peruana
La minería ilegal de oro se ha convertido en una de las principales amenazas para la Amazonía peruana y para el mundo, debido a la importancia de esta región en la regulación del clima y como fuente extraordinaria de biodiversidad. Esta actividad ilícita se expande rápidamente en varios departamentos amazónicos como Loreto, Madre de Dios, Amazonas, Huánuco y San Martín, afectando ya a más de 30 distritos del país.
Es importante distinguir entre minería informal —la que se encuentra en proceso de formalización— y minería ilegal, que opera fuera del marco legal, en zonas prohibidas, usando insumos tóxicos y sin respetar normas ambientales ni de seguridad.
Una actividad altamente rentable y profundamente destructiva
Extraer oro ilegalmente es un negocio extremadamente lucrativo. Basta una sola draga para generar más de USD135 mil al mes, lo que explica, en parte, su rápido crecimiento. Sin embargo, detrás de esa rentabilidad se oculta un rastro de devastación ambiental, social, cultural y económica cada vez más profundo.
En los últimos años, la situación minera se ha intensificado en Loreto, el departamento más extenso del país cuya geografía facilita la expansión de la minería ilegal a lo largo de sus ríos. Aunque, históricamente, la extracción petrolera fue el principal motor económico de Loreto, la minería ilegal ha venido creciendo de forma sostenida, impulsada por el aumento del precio del oro, la debilidad del control territorial y las políticas de formalización poco claras.
Hoy, la cuenca del río Nanay, una de las cinco cuencas hidrográficas de Loreto, y que surte de agua a su capital, Iquitos, concentra gran parte de esta actividad: a fines de 2024 se registraron 210 dragas activas, de las 280 identificadas en el departamento.
Economías criminales y debilitamiento del Estado
La minería ilegal en Loreto no es una actividad aislada. Está estrechamente relacionada con redes delictivas más amplias y con otras economías ilegales controladas por organizaciones criminales transnacionales. Estas redes utilizan estrategias de presión política, mediática y corrupción para influir en las decisiones públicas.
Solo entre 2021 y 2024 se presentaron 25 proyectos de ley sobre minería no formal, de los cuales 23 favorecían la desregulación de esta actividad, debilitando la capacidad de control del Estado. Aunque no se puede hablar aún de una captura total del Estado en Loreto, sí existe una percepción creciente de que ciertos intereses privados logran moldear políticas públicas en su beneficio.
Impacto en las comunidades
El avance de la minería ilegal afecta directamente a la población local y a las comunidades nativas. Algunas ejercen un control territorial efectivo y denuncian la situación. Otras, sin embargo, se ven involucradas en estas actividades, ya sea como mano de obra o mediante la prestación de servicios.
Este escenario crea tensiones internas, debilita el tejido social y genera una dependencia económica peligrosa en actividades ilegales.
Un desafío urgente, una oportunidad posible
Loreto enfrenta un enorme desafío. Sin embargo, aún hay espacio para revertir la situación y fortalecer la gobernanza de sus territorios. Esto exige un compromiso firme de las instituciones nacionales, claridad en las políticas de formalización, y una mejora sustantiva de los mecanismos de fiscalización y control.
El futuro de Loreto y de la Amazonía peruana debe basarse en un desarrollo sostenible, que respete la vida, los derechos de las comunidades y la integridad de sus ecosistemas.
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