Presentamos la Evaluación de la Gobernanza de los Recursos Naturales (RGA): una herramienta redefinida para una nueva era
La forma en que los países gestionan su riqueza petrolera, gasífera y mineral define si esos recursos construyen sociedades inclusivas, resilientes y prósperas. Además, si es que sostienen transiciones energéticas justas o si profundizan la desigualdad, el conflicto y la inestabilidad.
Pocas veces este desafío ha sido tan urgente: la desigualdad se acelera, el reordenamiento geopolítico está reconfigurando las cadenas de suministro globales y la demanda de minerales críticos se dispara. Todo ello aumenta lo que está en juego para los países ricos en recursos, para sus habitantes y para el mundo entero.
Este año, en el que NRGI cumple 20 años, lanzamos la Evaluación de la Gobernanza de los Recursos Naturales (RGA), un nuevo marco que ofrece una comprensión completa e independiente de la gobernanza a lo largo de las cadenas de decisiones de la minería, el petróleo y el gas. Pensado para gobiernos, sociedad civil, organismos de fiscalización y otros actores, este reporte ayuda a identificar dónde la gobernanza funciona, dónde persisten los vacíos y dónde el cambio es más necesario.
¿Por qué una nueva evaluación?
La gobernanza de los recursos naturales ha cambiado de manera significativa en las últimas dos décadas. Antes, los debates se centraban en la gestión de los ingresos, la tributación y la transparencia. Hoy la mirada es mucho más amplia. Los países ricos en recursos toman decisiones en una serie de ámbitos interconectados que definirán sus economías durante décadas: desde aprobar nuevos proyectos mineros o de extracción, hasta decidir cómo se gastan los ingresos, cómo participan las comunidades de los beneficios y cómo la transición energética transforma sus perspectivas.
Estos cambios exigen un tipo distinto de evaluación. El RGA ofrece una base de evidencia común para tomar decisiones informadas en múltiples áreas vinculadas de la gobernanza de los recursos naturales, y está diseñado para impulsar el cambio. Los gobiernos pueden usar los hallazgos para mejorar legislaciones, políticas e instituciones. La sociedad civil y los organismos de fiscalización pueden respaldar la rendición de cuentas y la incidencia con datos creíbles, mientras que las empresas, los inversionistas y los socios para el desarrollo pueden comprender mejor los riesgos de gobernanza y las oportunidades de participación.
El RGA se construye sobre el legado del Resource Governance Index (RGI) de NRGI, publicado en 2012, 2017 y 2021. Al evaluar la gobernanza extractiva en decenas de países, el RGI estableció una base de evidencia global e impulsó a los gobiernos a mejorar sus políticas y prácticas. Pero a medida que los desafíos de gobernanza se volvieron más complejos, un índice global único, atado a un momento específico en el tiempo, ya no podía capturar el panorama completo.
El RGA responde con un marco más flexible y adaptado a cada país.
El RGA en detalle
El RGA está diseñado para ofrecer una evaluación completa y práctica de la gobernanza de los recursos naturales. Lo hace de cuatro maneras:
Exhaustivo
El RGA examina la gobernanza a través de cuatro componentes que, en conjunto, abarcan la cadena de decisiones de los recursos naturales:
- Permisos y tributación
- Gestión de ingresos
- Impactos socioambientales
- Transición energética
En conjunto, estos componentes ofrecen una imagen más completa de cómo se gobiernan los recursos naturales, desde el otorgamiento de permisos hasta la protección de las comunidades y la gestión de la transición energética. Cada evaluación incluye un conjunto común de indicadores centrales, junto con indicadores opcionales, lo que proporciona tanto una base consistente entre evaluaciones como la posibilidad de adaptar el RGA a circunstancias específicas.
Adaptado a cada país
El RGA es una evaluación específica para cada país, lo que le permite responder a las prioridades nacionales y realizarse cuando puede tener mayor impacto: durante reformas de política, ciclos electorales o decisiones importantes sobre recursos o inversiones. Los indicadores opcionales también permiten que cada evaluación refleje el contexto del país y sus metas específicas de gobernanza, haciendo que los hallazgos sean más relevantes y útiles.
Como los países se evalúan en momentos distintos y pueden incluir indicadores propios, el RGA no busca ser un ranking ni una tabla de clasificación. Las comparaciones siguen siendo posibles para los indicadores que coinciden con ediciones anteriores del RGI, pero el propósito del RGA es impulsar acciones concretas en cada país.
Colaborativo
La participación de las partes interesadas tiene un papel mucho mayor en el RGA que en el RGI. Las consultas se realizan cuando se seleccionan los indicadores y nuevamente cuando los hallazgos preliminares se comparten con actores clave para su revisión. Los gobiernos y otras partes interesadas también pueden presentar documentación pública adicional antes de que las evaluaciones se finalicen. Esto mejora el proceso, genera confianza en los hallazgos y ayuda a que puedan orientar las políticas en el futuro
Basado en evidencia y transparente
Cada hallazgo se sustenta en evidencia pública, analizada según una metodología publicada. Al igual que el RGI, el RGA mide la brecha entre el marco legal (indicadores de “ley”) y la práctica efectiva (indicadores de “práctica”). Esto muestra no solo dónde existen reglas sólidas, sino si se implementan de manera efectiva y dónde se necesitan reformas para lograr una diferencia real.
Lo que viene
La primera evaluación del RGA, sobre el componente de otorgamiento de permisos y tributación en Indonesia, se publicará en las próximas semanas, seguida de los tres componentes restantes del país. Las evaluaciones de Chile, Senegal y Zambia se publicarán en los próximos meses, y otros países se sumarán con el tiempo. Como la propia gobernanza de los recursos naturales, el RGA seguirá evolucionando. Ya se están desarrollando nuevos módulos opcionales, incluido uno sobre valor agregado, para asegurar que el marco siga siendo pertinente a medida que surjan nuevos desafíos.
A medida que las decisiones que enfrentan los países ricos en recursos se vuelven aún más complejas, la necesidad de evidencia creíble e independiente no hará sino crecer. El RGA está diseñado para responder a esa necesidad: convertir la evidencia en diálogo, decisiones y cambios duraderos.
Todo lo que necesita saber sobre el RGA
Explora la metodología, el proceso de evaluación y más en nuestras preguntas frecuentes.
Authors
Matthieu Salomon
Lead, Anticorruption
Erica Westenberg
Governance Programs Director
Alexandra Malmqvist
Senior Communications Officer