Gas en México: riesgos y alternativas para un modelo energético sostenible
Mensajes clave
- México depende críticamente del gas importado para su sistema energético.
- Más del 70% del gas consumido a nivel nacional proviene de Estados Unidos, principalmente a través de ductos desde Texas, lo que genera vulnerabilidades y expone a México a riesgos significativos.
- Durante años, la política energética se ha basado en tres supuestos que requieren revisión urgente: 1) que México tendrá acceso sostenido a un suministro abundante y confiable de gas; 2) que el precio del gas en Estados Unidos permanecerá bajo y estable; y 3) que el uso del gas no compromete las metas climáticas y de transición energética de México.
- En un contexto cada vez más dinámico e incierto, la creciente dependencia del gas, especialmente del importado, aumenta la exposición del país a riesgos emergentes, como potenciales interrupciones en el suministro, volatilidad de precios, realineamientos geopolíticos, incremento de las emisiones de metano y posibles activos varados, entre otros.
- Sin una gestión estratégica de estos riesgos, las consecuencias para la seguridad energética y la sostenibilidad del país podrían ser graves. Es urgente analizar estos riesgos y evaluar si la estrategia actual de gas es compatible con los objetivos de transición energética y climáticos de México.
- Este documento ofrece una perspectiva realista que reconoce las contribuciones del gas, pero que también identifica los límites y condiciones para su uso futuro, planteando preguntas clave para orientar el debate.
La creciente dependencia mexicana del gas, particularmente del proveniente de Estados Unidos, representa hoy uno de los desafíos más apremiantes para la seguridad energética del país.
El gas abastece la mayor parte de la generación eléctrica y constituye un insumo esencial para la industria y Pemex. Esta centralidad se ha construido sobre una dependencia creciente de las importaciones desde Estados Unidos. La profundización de esta dependencia ha agudizado las vulnerabilidades energéticas del país, haciéndolo más susceptible a condiciones adversas.
Este documento de discusión examina los supuestos que han guiado la política energética en torno al gas, a la luz de los riesgos emergentes en un contexto cada vez más dinámico e incierto. Los riesgos identificados se clasifican en tres grandes rubros: riesgos de suministro, riesgos económicos y riesgos ambientales y climáticos.
Este análisis busca contribuir a un debate más informado y realista sobre el papel del gas en México, que contribuya a superar las posiciones polarizadas que prevalecen actualmente. Ofrece un enfoque pragmático y basado en evidencia, que reconoce las complejidades del sistema energético actual, pero que también identifica los límites y condiciones para el uso futuro del gas.
Para avanzar en esa dirección, se identifican cuatro prioridades clave:
1. Adoptar un marco integral de evaluación de riesgos del gas.
2. Impulsar una transición energética ordenada y coherente, con una trayectoria que armonice el papel del gas y de las energías renovables.
3. Desarrollar una política de gestión de la demanda de gas.
4. Fortalecer las capacidades de medición, monitoreo, reporte y verificación de emisiones de metano.
México cuenta con el marco jurídico, las capacidades técnicas y las herramientas institucionales necesarias para reducir su dependencia estructural del gas y mitigar los riesgos que de ella derivan. Aprovechar estas capacidades de manera estratégica será fundamental para garantizar un suministro energético confiable, asequible y sostenible en las próximas décadas.
Authors
Talia Contreras
Mexico Program Officer