Incertidumbres sobre el cobre en Colombia: análisis del Proyecto Mocoa en Putumayo
Mensajes clave
- Avanzar en un proceso de transición energética justa (TEJ) es imperativo para afrontar la crisis climática. Esto exige cambios en las formas de producción y consumo, afecta de manera diferenciada a los distintos territorios y genera desafíos en función de las necesidades y los puntos de partida de los involucrados. Por tanto, requiere desarrollarse teniendo en cuenta las particularidades de las diversas poblaciones, los lugares que habitan y sus formas de organización de la vida; en suma, con un enfoque territorial.
- La creciente demanda de minerales para la transición está configurando una nueva fase extractiva, dada la insuficiencia de recursos para suplirla con la producción actual. Este escenario plantea desafíos para las regiones que, como América Latina, cuentan con reservas: (i) evitar la profundización de un modelo extractivista orientado a satisfacer los mercados internacionales sin valorar los costos y riesgos internos; (ii) crear y/o ajustar los criterios de gobernanza de estos recursos y de la actividad minera teniendo en cuenta los cambios provocados por la crisis climática y las necesidades de la transición energética (TE) en cada país; y (iii) promover una actividad minera planificada en la definición de los lugares y la intensidad de su explotación.
- El cobre es necesario para la fabricación de vehículos eléctricos, baterías, paneles solares, turbinas eólicas y redes eléctricas. Este estudio sobre el Proyecto Mocoa, desarrollado por la empresa canadiense Libero Cobre en la región andino-amazónica de Colombia, es una aproximación a la manera en que la dinámica global en torno a los minerales para la transición puede expresarse a nivel local, en un territorio con importantes determinantes ambientales que requieren medidas de protección y conservación.
- La trayectoria del Proyecto Mocoa muestra algunos de los impactos que ha tenido la falta de planeación y visión intersectorial de la actividad minera en el país. Al mismo tiempo, evidencia las contradicciones y limitantes a las que se enfrenta el actual Gobierno para avanzar en la toma de decisiones sobre el desarrollo de este proyecto, debido a la vigencia de un marco normativo que ha orientado al sector en los últimos 25 años. Sin embargo, se identifican esfuerzos por promover la necesaria articulación del sector minero y ambiental en el manejo de estos asuntos, lo cual es una oportunidad para organizar y definir criterios que condicionen el desarrollo de estas actividades en territorios que deben ser ambientalmente protegidos.
- Este estudio ilustra cómo un proyecto minero se configura como un hecho histórico, social, político y económico que desencadena impactos diversos, aun antes de iniciar su operación. A pesar de encontrarse en fase de exploración, se identificaron tensiones en el ordenamiento ambiental del territorio, desacuerdos y polarización social respecto al desarrollo de este proyecto, y contradicciones a las que se enfrentan las autoridades departamentales y municipales, que se encuentran al margen de las decisiones que se tomen por ser estas competencia del nivel nacional.
En la actualidad, la grave crisis climática del planeta y la necesidad de hacer cambios en los modelos de producción y consumo son asuntos esenciales para la definición de las políticas públicas y la gobernanza de los recursos naturales. Es necesario tomar medidas que permitan contener el calentamiento global, preservar ecosistemas esenciales para la vida y promover procesos de adaptación y mitigación de los riesgos que el incremento de la temperatura está provocando en distintos lugares del mundo. No obstante, a pesar de la existencia de acuerdos internacionales para cumplir con estos objetivos, los avances ocurren a ritmos diferentes y se enfrentan a múltiples desafíos a nivel nacional e internacional.
En este escenario, la transición energética (TE) se ha configurado como un proceso esencial para avanzar en estos propósitos a nivel mundial. Sin embargo, a medida que avanza el proceso, se hace cada vez más evidente que no solo implica realizar cambios tecnológicos, intensificar la adopción y el uso de energías limpias y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles. La TE es un proceso complejo y multinivel que atraviesa las distintas esferas de la vida cotidiana y ha hecho manifiesto que no todas las regiones y países del mundo se integran a él en igualdad, ni tienen el mismo punto de partida ni cuentan con las condiciones para avanzar a la misma velocidad. De ahí la importancia de analizar y comprender este proceso en el marco de la justicia, esto es, contribuir a que sea una transición energética justa (TEJ) que reconozca los derechos de todas las personas, distribuya de manera equitativa el bienestar, vincule la voz de las comunidades en los distintos territorios y atienda las asimetrías de poder existentes, tal y como lo adopta en su marco NRGI.
A medida que el proceso de TE se ha puesto en marcha, han surgido inquietudes respecto a la alta demanda de minerales requeridos para este proceso y los desafíos que impone la intensificación de la extracción de estos recursos en distintos lugares del planeta, especialmente en ecosistemas estratégicos y frágiles como la Amazonía, donde se requiere reforzar las medidas de protección y conservación. Minerales como el cobre, el litio, la plata, el aluminio y las tierras raras, entre otros, se han convertido en esenciales, lo que ha intensificado su demanda a nivel mundial y provocado importantes movimientos en los mercados internacionales. Por tanto, estamos presenciando una nueva fase de la extracción en distintas regiones del mundo.
Muchas de las reservas de estos minerales se encuentran en países en desarrollo, algunos de los cuales, hace algo más de una década, experimentaron la ampliación de la frontera extractiva y la intensificación de la actividad minera en el superciclo de los minerales. Junto al aumento de ingresos y el crecimiento económico por exportaciones, el superciclo de los minerales trajo graves efectos, como la degradación ambiental y la dependencia económica de esta actividad, que impactaron en las dinámicas políticas, sociales y culturales de muchos territorios, provocando la profundización de las desigualdades, el incremento de la conflictividad social y, en algunos casos, el escalamiento de los conflictos armados. Para regiones como América Latina, y específicamente países como Colombia, la TE plantea retos. América Latina es una de las zonas del planeta con una importante producción y grandes reservas de los minerales requeridos para este proceso y en ella se ubica la Amazonía, el mayor bosque tropical del mundo, con un territorio compartido por ocho países. La Amazonía alberga el 10 % de la biodiversidad del planeta, por lo que desempeña un papel importante en la estabilización climática global. Por su parte Colombia, con un Gobierno que ha identificado como temas prioritarios en su agenda la necesidad de tomar acciones respecto al cambio climático, avanzar en una TEJ y superar un modelo de desarrollo sustentado en el extractivismo, deberá afrontar los cambios que la TE provoque en los mercados internacionales respecto a los combustibles fósiles, dado que la extracción de carbón y petróleo y la producción de hidrocarburos han sido fundamentales para su economía. De igual forma, deberá definir e implementar las políticas y ajustes institucionales que se requieren para afrontar esta nueva etapa extractiva y las secuelas que ha dejado en el país durante los últimos 25 años, desde la expedición en 2001 del código de minas vigente, el desarrollo de una actividad minera con poca planificación, una débil institucionalidad y poca regulación, que ha tenido como resultado, por ejemplo, el otorgamiento de títulos mineros para la extracción de los minerales demandados actualmente en territorios con determinantes ambientales y vinculados a ecosistemas estratégicos para la contención del cambio climático, como lo es la Amazonía.
Este documento toma como caso de estudio el Proyecto Mocoa, que actualmente desarrolla la empresa Libero Cobre en el departamento del Putumayo, considerado como territorio andino-amazónico. El análisis parte de una caracterización general de las dinámicas del mercado mundial del cobre y de la perspectiva de su producción en Colombia en un contexto de TE global. En este sentido, se exponen una serie de elementos que permiten analizar, desde la perspectiva de la economía política, la toma de decisiones frente a la exploración y explotación del cobre en ecosistemas que, como la Amazonía, requieren ser protegidos dado el proceso de cambio climático al que se enfrenta el mundo. El Proyecto Mocoa tiene como propósito la exploración y, posiblemente, la extracción de cobre y molibdeno. Este estudio de caso, desarrollado desde un enfoque de investigación cualitativa, permite comprender cómo se expresan estas nuevas dinámicas del mercado de los minerales a nivel local y cómo pueden convertirse en amenazas para el ejercicio de los derechos y la conservación de ecosistemas estratégicos, así como suponer un desafío para la gobernanza de los recursos naturales en estos territorios.
El informe está estructurado en cinco partes. La primera presenta algunas ideas sobre el nuevo escenario que se está configurando en torno al mercado de los minerales de transición, teniendo como antecedente el boom de los minerales vivido a inicios del siglo XXI, que afianzó el desarrollo de modelos extractivos en varios países de América Latina. La segunda parte se concentra en el cobre, su utilidad, la dinámica de su mercado, el papel de América Latina en su producción y las proyecciones respecto a su relevancia en el proceso de TE a nivel mundial. La tercera caracteriza el escenario de la minería del cobre en Colombia y la perspectiva sobre la planeación de la actividad minera relacionada con este mineral. La cuarta parte desarrolla el estudio de caso a partir de una caracterización general del departamento del Putumayo y su capital: Mocoa. A continuación, se reconstruye la trayectoria del proyecto, se identifican algunos hitos hasta la llegada de esta empresa al municipio y algunos de los impactos y tensiones que se han generado en el territorio. Finalmente, se presenta el escenario político e institucional que actualmente atraviesa el proyecto. Por último, en la quinta parte se plantean las conclusiones de este estudio.