Rutas de transformación: lo que la incertidumbre energética actual significa para las empresas petroleras estatales
A medida que los debates energéticos globales se tornan cada vez más polarizados, los gobiernos avanzan en direcciones distintas. Algunos impulsan planes para alejarse de los combustibles fósiles—incluidos los procesos de definición de hojas de ruta de la presidencia brasileña de la COP30 y la próxima conferencia de Santa Marta organizada por Colombia y los Países Bajos—mientras que otros refuerzan su apuesta por el petróleo y el gas para sostener la estabilidad fiscal y la seguridad energética. Las empresas petroleras estatales (NOC, por sus siglas en inglés)—que producen más de la mitad del petróleo y el gas del mundo—están en el centro de estos debates y de las decisiones que hoy enfrentan los países.
Pero más allá de las narrativas políticas, el sistema energético ya está cambiando. Por ejemplo, en 2025 el flujo de capital hacia energías renovables y tecnologías relacionadas fue el doble que hacia el petróleo, el carbón y el gas natural.
Y aunque el conflicto en Oriente Medio ha impulsado los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, aumentando los ingresos de corto plazo para algunas NOC, la demanda futura sigue siendo incierta, incluso si se prevé que alcance su punto máximo alrededor de 2030.
Para las NOC, este es un momento decisivo. Definir una ruta que equilibre riesgos y oportunidades fiscales, y que permita impulsar un desarrollo inclusivo en un contexto de alta incertidumbre, es fundamental para gobiernos, directivos de NOC y ciudadanos en países productores de petróleo y gas.
Nuestro nuevo reporte, Transformación de las empresas petroleras estatales: decisiones estratégicas para un futuro energético incierto, analiza cómo los gobiernos pueden definir rutas de transformación que alineen la estrategia de las NOC con las prioridades nacionales de desarrollo en un sistema energético cada vez más volátil, a partir de dos décadas de experiencia y ejemplos de países.
El futuro del petróleo y el gas es, cada vez más, el futuro de las NOC
En 2025, las NOC produjeron aproximadamente el 54 % del petróleo mundial y el 50 % del gas, y se proyecta que su participación conjunta aumente a alrededor del 62 % para 2050.
Este peso refleja ventajas estructurales: grandes reservas de bajo costo y una capacidad sostenida de inversión. En 2025, las NOC destinaron más de 240.000 millones de dólares a inversión de capital—más que las grandes petroleras internacionales (73.000 millones de dólares) y los productores independientes (109.000 millones de dólares) combinados. A medida que las empresas privadas reducen su escala o desinvierten, las NOC asumen una proporción creciente de los activos globales.
Este rol creciente genera oportunidades, pero también riesgos. Lo que antes se percibía como una ventaja de mercado—mayor control sobre la oferta y la inversión—hoy incrementa la exposición pública en un contexto de incertidumbre energética.
El statu quo ya no es una estrategia neutral
NRGI ha advertido previamente que las inversiones de las NOC en petróleo y gas, las que son de largo plazo y alta intensidad de capital, corren el riesgo de volverse no rentables en escenarios de transición más acelerados. Este riesgo ya es visible. Proyectos aprobados bajo expectativas más optimistas de demanda pueden generar retornos mucho menores si las condiciones del mercado resultan más débiles.
Modelaciones recientes ilustran la magnitud de esta exposición. Como muestra la figura a continuación, incluso bajo supuestos de transición relativamente moderados, algunas NOC podrían ver caer su valor proyectado—basado en flujos de caja futuros esperados—en más de un 50 %.
Esto refleja un desafío central: aunque las NOC no controlan la evolución de la demanda, sus decisiones de inversión determinan su nivel de exposición. A diferencia de las grandes petroleras internacionales, que enfrentan presiones de accionistas y marcos legales que limitan la asignación de capital, las NOC suelen operar bajo presiones políticas y fiscales para sostener la producción, los ingresos y el empleo, incluso cuando aumenta la incertidumbre.
Para los gobiernos que dependen de las NOC para el desarrollo, el statu quo está lejos de ser neutral. La desvalorización de activos en las NOC tiene costos públicos reales: debilita balances y reduce el espacio fiscal para salud, educación y diversificación económica.
Cuando se retrasa la planificación del declive, estos riesgos se vuelven más difíciles de gestionar, y la carga suele recaer en territorios productores y comunidades, a través de la pérdida de empleo, la caída de ingresos y alternativas limitadas.
En este contexto, las ganancias de corto plazo derivadas de precios altos pueden ocultar vulnerabilidades de largo plazo. La incertidumbre seguirá marcando el sector, y la cuestión clave es qué tan preparados están los países para responder.
Por qué la transformación de las NOC es urgente
La existencia de grandes reservas de petróleo y gas no se traduce automáticamente en desarrollo. En algunos casos, los gobiernos han utilizado las NOC para impulsar la actividad industrial y capturar mayor valor a nivel nacional. En otros, una gobernanza débil ha generado ineficiencias, captura política y riesgos fiscales.
Hoy, lo que está en juego es mayor. La transición energética está reduciendo la ventana de oportunidad para utilizar la riqueza de los hidrocarburos en una transformación económica de largo plazo. Retrasar decisiones sobre el rol futuro de las NOC implica el riesgo de canalizar beneficios de corto plazo hacia actividades que no generen beneficios duraderos para la ciudadanía antes de que las condiciones del mercado se endurezcan. Al mismo tiempo, la oportunidad de utilizar estos ingresos para apoyar la diversificación económica y trayectorias de desarrollo bajas en carbono puede no permanecer abierta indefinidamente.
Las NOC no son un grupo homogéneo. Varían ampliamente en sus mandatos, bases de recursos, capacidades, gobernanza y exposición a riesgos de transición—y en cómo reconocen y responden a estos desafíos.
La cuestión ya no es si las NOC deben transformarse, sino cómo. Lo importante es identificar rutas que sean fiscalmente sostenibles, alineadas con los objetivos nacionales de desarrollo, políticamente viables y coherentes con una transición energética justa y ordenada. Nuestro nuevo informe presenta un marco práctico para ayudar a los gobiernos a navegar estas decisiones.
Para los países que están desarrollando hojas de ruta nacionales de transición, incluyendo en el marco del proceso de la presidencia brasileña de la COP30, la reforma de las NOC ofrece una vía concreta para conectar la ambición climática con la estrategia fiscal y de desarrollo. Pero incluso para aquellos que continúan invirtiendo en combustibles fósiles, clarificar el rol futuro de la NOC es igualmente esencial para gestionar riesgos de largo plazo.
De la evidencia a la acción
Estas son decisiones que los países ya están enfrentando—y a menudo sin una estrategia clara. El reporte de NRGI Transformación de las empresas nacionales de petróleo: decisiones estratégicas para un futuro energético incierto ofrece un análisis detallado, ejemplos de países y un marco de cinco pasos para apoyar a responsables de políticas públicas y directivos de NOC en este proceso.
Para quienes trabajan en política energética, finanzas públicas o gobernanza de empresas estatales, esta es una conversación que no puede esperar.
- Participe en nuestro seminario web el 21 de abril y escuche directamente a responsables de políticas públicas y representantes de NOC
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Authors
Andrea Furnaro
Senior Policy Analyst
Sam Bhutia
Senior Economic Analyst